FSC-CCOO Madrid | 15 julio 2026.

Indispensables

El grito de dignidad de la Compañía Nacional de danza y el ballet Nacional de España pertenecientes al INAEM

    CONCENTRACIÓN 17 DE JULIO A LAS 19:00 HORAS, FRENTE AL TEATRO DE LA ZARZUELA, C/ JOVELLANOS 4. Es inadmisible que quienes sostienen la excelencia de la danza y representan la cultura de España por todo el mundo sigan siendo maltratados y abandonados por una administración que les niega su dignidad laboral. 

    13/07/2026.
    Cartel de la concentración

    Cartel de la concentración

    Tras meses de promesas incumplidas y una realidad estancada, los profesionales de la danza del INAEM alzan la voz contra la precariedad y exigen el reconocimiento histórico que merece su entrega diaria sobre el escenario.

    MANIFIESTO:

    Nos pusieron un caramelo en la boca… pero nos lo quitaron.

    Nos hicieron creer que, por fin, la danza iba a recibir el reconocimiento que merece dentro de las artes del Estado. Nos hablaron de una equiparación que dignificaría nuestra profesión. Nos hicieron pensar que, después de tantos años, alguien había entendido nuestra realidad.

    Seis meses creyendo que nos estaban encaminando hacia la luz pero sólo era un simple espejismo.

    Nos dijeron que el problema no era económico. Sin embargo, una propuesta valorada inicialmente, ha terminado muy reducida sin que exista la certeza de que llegue a consolidarse siquiera.

    Para quien negocia puede haber cambiado el escenario. Para nosotros, no. Nuestra realidad sigue siendo exactamente la misma.

    Seguimos siendo el colectivo artístico peor retribuido del INAEM.

    Seguimos sin una categoría profesional acorde a nuestra profesión.

    Seguimos representando a España por todo el mundo mientras la institución para la que trabajamos continúa sin reconocer adecuadamente nuestro trabajo.

    Y no sólo a nivel nacional. También estamos lejos de las condiciones que disfrutan los bailarines de las principales compañías nacionales europeas, por no irnos mucho más lejos…

    Llevamos diez años de formación especializada. Hemos estudiado carreras paralelas mientras otros jóvenes construían una vida normal. A los dieciocho años ya estamos trabajando al máximo nivel profesional, cuando la mayoría todavía está descubriendo cuál será su futuro.

    Nuestra carrera es corta. Nuestro cuerpo es nuestra herramienta de trabajo. Cada función exige una excelencia que no admite errores. Cada gira, cada ensayo y cada actuación representan al Estado español.

    Y, aun así, seguimos siendo la hermana pobre de las artes. Hasta aquí hemos llegado. No luchamos solo por nuestro salario. Luchamos por la dignidad de una profesión que lleva demasiado tiempo siendo ignorada.

    Porque cuando el público se pone en pie para aplaudirnos, ese aplauso reconoce el valor de nuestro trabajo.

    Pero ese reconocimiento pierde credibilidad cuando la política cultural, que presume de defender la cultura, no reconoce a quienes la hacen posible.

    No queremos más privilegios que nadie. Queremos dejar de ser menos que el resto. Ha llegado el momento de dignificar la danza. Ha llegado el momento de dignificar a quienes la sostienen cada día sobre un escenario.

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