El paquete de movilidad, una gota más a un coctel mortal

  • Atomización, fragmentación, reforma, dumping y falsedad

Se llamaba cabotaje a las paradas que hacían los barcos cuando transportaban mercancías de un puerto a otro; es decir, eran las paradas que hacían los navíos en los puertos intermedios en los cuales podían recoger y dejar mercancías. Esta práctica estaba regulada por las monarquías absolutas de los distintos países, por derechos y privilegios de comercio a los barcos de una determinada bandera.

20/07/2018. Sector estatal de carretera y logística FSC-CCOO
Trasporte de Carretera

Trasporte de Carretera

En el siglo XXI, esa regulación de hace siglos se nos antoja excelente ante el panorama actual con la propuesta de la Comisión de Transporte de la UE de un “paquete de movilidad” exento de individuos y embarazado de riqueza… esta, solo para algunos.

La propuesta de aprobación del paquete de movilidad trata de flexibilizar jornada reduciendo descanso, impidiendo que éste sea reparador y que la falta del mismo provoque patologías que con el tiempo se cronifican y aproximan a un envejecimiento prematuro. No permite conciliar, ni corresponsabilizarse de tareas familiares, ni personales. Irrumpe como un coloso en la vida diaria de un transportista de mercancías y de personas.

Ya es difícil en la actualidad hacer “cabotaje terrestre”, días ausente del domicilio, sin más compañía que una radio, sin más interlocución que un móvil, sin más desconexión laboral que una cabina, con el pensamiento puesto en volver a casa para abrazar a sus hijos, para visitar a sus padres, para compartir con sus amigos, pero el rizo capitalista que todo lo engulle quiere más, necesita que el individuo descanse menos para que produzcas más. Un error neoliberal inconsciente que aproxima a la clase trabajadora a la mortalidad precoz, primero psíquica, después física, y finalmente total.

Si ahora un vehículo, y quien lo conduce (a partir de ahora se denominará “individuo” porque es un ser anónimo para la empresa, y para el resto de la sociedad) hace un descanso semanal, este parará 4 veces al mes, pero con la nueva propuesta con 1 parada mensual tendrá que arreglarse porque el capital reclama un incremento en la productividad.

A unas condiciones de por sí difíciles, de desarraigo familiar y social, con empresas que ya no están localizadas en puntos de gran producción, ni próximas a grandes mercados porque se han trasladado a localizaciones más económicas, y que pueden, o de hecho están fuera de la provincia del domicilio del individuo, se le quiere añadir más caldo y durante más tiempo para conseguir un beneficio económico para terceros.

Si es un sueño, pero palpable la vuelta a casa, podría llegar a ser una odisea de miles de trabajadores y de algunas trabajadoras, “infraviviendo” en sus perspectivas cabinas (aquellos habitáculos donde se duerme, se trabaja, se come), con la soledad como compañera perenne, percibiendo la mitad del salario que cobraban estos profesionales hace 20 años, y con dolencias físicas que tardarán en curar y las mentales sin plazo de indulto.

Parece que la proclamada recuperación económica, que suele ir acompañada de una prosperidad social, no acaba de alcanzar al sector de transporte, o tal vez la avaricia ya se ha encargado de que no llegue jamás.

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